SANTA QUITERIA LA RABIA Y EL VAMPIRISMOTomado de la revista Ossa (Huesa del Común)
En torno al tema el etnógrafo Manuel Benito Moliner apuntó una reflexión digna de tener en cuenta, en la que relaciona el vampirismo con la rabia. Merece la pena que la reproduzcamos: “Verán, una vez inoculado el virus hay unos días en que éste está en lo que se llama período de incubación, luego aparecen varios síntomas que afectan sobre todo al sistema nervioso: fotofobia (miedo a la luz), hidrofobia (miedo al agua), espasmos de los músculos faciales ante una olor fuerte (ajos, por ejemplo) y tendencia a morder por parte del afectado. También hay que tener en cuenta que la zona más propicia para inocular la enfermedad era el cuello, por la proximidad al cerebro y por ser una parte que habitualmente los hombres llevamos desnuda, esto es importante porque si un perro mordía en una zona con ropa, esta le limpiaba los colmillos y la infección era menor.
Situémonos en tiempos anteriores y pensemos en un hombre al que le hayan mordido en el cuello, y al poco tiempo rechace la luz del día y la de los espejos, no pueda soportar los aromas fuertes (ajo) y huya del agua (aunque sea bendita) sobre todo si se la arrojan a la cara. Si además, cualquiera de esas cosas le produce un espasmo en la cara y los músculos se le contraen, acabará enseñándonos los colmillos e intentandonos morder, porque aparte de la propensión natural a morder producida por la endermedad, existía la creencia de que si se trasmite un mal se deja de padecerlo. Supongo que ya habrán adivinado que la rabia y el vampirismo son una misma cosa. Ya ven, todo es explicable desde el punto de vista natural y científico”.



